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31 August 2009
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Relatos
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Pasaban ya tres meses desde que dejé a mi novio, una relación de dos años en la que se había acabado la chispa.
Esa noche había quedado con Jorge, uno de mis mejores amigos con el que hacía algunos años había mantenido una relación, atento, el mejor amante conocido pero, cosas de la edad. Con él la diversión estaba asegurada. Me planté delante del ropero, probé y probé, me apetecía sentirme guapa, deseada. ¡Ya está, blusa negra de raso entallada y semiabierta y falda por debajo de la rodilla con taconazos de vértigo, la única prenda de ropa interior era un culot de fantasía.
Jorge y Manu, con el que había coincidido en alguna otra salida nocturna, tomaban su segunda copa y después de ponerme a tono nos propusimos jugar. El juego típico de preguntas personales y respuestas indiscretas en el que si no convences bebes, y como bebes convences cada vez menos... Ideal para pillar cogorzas de campeonato. A la de siete chupitos de vodka las preguntas se tornaban más picantonas e íntimas;
pregunté: ¿habéis hecho alguna vez un trio?, los chicos se miraron con sorpresa y los dos contestaron NO!. ¿Ninguno de nostros hemos participado en un trio?? jajaja vaya tres adictos al sexo...

Con el acohol la preguntas se volvieron propuestas; 'a que no eres capaz de enseñarnos tu tatu Lola' me propuso Jorge con toda la intención, conociendo la situación del mismo. Yo ni corta ni perezosa empecé a desabrochar mi blusa, tapando con mi mano derecha el pezón izquierdo, y con el antebrazo el lado derecho, mi ropa se deslizó y Manu muy atento al movimiento sacó reflejos de entre el vodka para rescatarla, entonces me percaté de que tenía a medio bar pendiente de mis movimientos. La excitación del momento me había hecho olvidar donde estábamos, me giré divertida ante la estampa, les enseñé el trival y rápidamente le pedí la blusa a Manu que con risa picarona me dijo; ¡ahora me toca a mí 'te la devuelvo si nos acarias la entrepierna a Jorge y a mí'!. Ante la mirada de unas treinta personas disimulando que no se percataban de nada, me senté en la pierna izquierda de Manu y en la derecha de Jorge, deslizando mis manos y cumpliendo una vez más mi parte, jajajaja... os vais a enterar los dos ¡ahora me toca a mí!. Recuperé mi ropa y cumplí mi amenaza; chicos, quiero que sigáis las caricias que yo he empezado 'los dos hicieron el ademán de acercar sus manos a sus paquetes respectivamente, entonces terminé la frase' pero el uno al otro, a Jorge se le hizo notable un bulto a través del pantalón, la idea era muy morbosa y excitante. Aún sentada en sus piernas, Jorge empezó a darme un tímido lametón en el escote a la vez que acercaba su mano a su mejor amigo, Manu pasó sus dedos por mis piernas, haciendo una parada en mi sexo por encima de la falda, y así llego a Jorge que pegó un pequeño salto de excitación en la banqueta. Yo estaba a cien, apuntando con mis pechos al resto de espectadores que seguín en el intento de disimular.
¡Veniros a mi casa! propuso Jorge. El apartamento de Jorge estaba a dos calles del garito, pero ya por el camino me empujaron los dos contra un muro y empezaron a meterme mano bajo la falda. ¡Me dejé llevar, pensé que me lo harían allí mismo! pero continuamos y a duras penas entramos en el ascensor, allí Manu seguía jugando con el culot y Jorge empezó a desabrocharme la blusa, cuando entramos en el apartamento, con el torso desnudo, me puse de cara a ellos avanzando de espaldas hacia el sofá y me apoyé de pie en el dorso del mismo sin poder hablar de pura excitación. Manu no se hizo esperar, me agarró por la cintura y empezó a rozar mis pezones con su lengua. Por detrás se acercó Jorge, ya desnudo por que sentí su piel en mi espalda, y el bulto de su entrepierna en el culo. Empezó a penetrarme por detrás con un dedo, haciéndose camino para introducir rápidamente un segundo dedito. Manu seguía jugando con su lengua, fue bajando hacia el ombligo, pubis hasta llegar al ansiado clítoris en el que empezó a dar pequeños toquecitos con la puntita, me hizo sufrir durante unos segundos haciéndome exhalar un profundo gemido, entonces Manu lamió con toda la superficie de su lengua, casi no me tenía en pie mientras llegaba al clímax. Terminaron los espasmos y Jorge me agarró en brazos llevándome a la cama, allí me arrojó con deseo y deslizó el húmedo culot entre mis piernas y lo lanzó por detrás de su espalda. Ambos pidieron permiso para penetrarme, Jorge empezó a enfundarse el condón mientras Manu se sentaba a mi lado, me puso su paquete cerca de la cara y empecé a lamerle la puntita, de manera intermitente para que tomara de su propia medicina, Jorge no tardó en ponerme en pompa y volver a penetrarme por detrás, esta vez con su miembro duro y erecto, empezaron las embestidas mientras yo seguía haciéndole una mamada a Manu que se arqueaba de placer, en esta posición y con dos chicos para mí me sentí como una actriz porno. Manu ya provisto de preservativo, se tumbó a mi lado y me invitó a cabalgar encima suya, cuando lo introduje dentro de mí me sentí completa, a punto de llegar nuevamente al orgasmo simplemente con el recuerdo de este momento. Esta postura me permitió seguir el papel de felatriz, esta vez con Jorge, le quité el condón y empezó a empujar en mi boca. Ahora sí, llegué al orgasmo y casi me ahogo con las embestidas de Jorge, me produjo mucho placer y me vino a la cabeza una imágen que curioseando en los videos pornos de mi ex, en privado, me había llamado la atención, y ¿por qué no me dije?, me retiré de los chicos, me arrodillé en la alfombra que había junto a la cama y les dije; ¡correos en mi cara! no lo pensaron ni un segundo, empezaron a masturbarse frenéticamente, y casi como sincronizados descargaron su semen como les había pedido recorriendo mi frente, pómulos, nariz, salpicaron mis labios y barbilla llegando a mis senos.

Completa y satisfecha recobré el aliento y me fui a limpiar el estropicio. A la vuelta le dí un beso a cada uno de buenas noches y dormí abrazada a ambos, en fin, me acomodé bajo las sábanas sintiéndome completamente protegida, y me pregunté: ¿Les apetecerá seguir cuando despierten?.
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