| 04 January 2010
No era la primera ni sería la última cita liberal y los nervios, ese día de verano, acudían como en cada ocasión. Ese sábado habíamos decidido ir a un chalet que organiza fiestas liberales desde hacía poquito, pero ya se hablaba del buen ambiente del sitio. Ese sábado venía a conocernos una pareja swinger con la que manteníamos una fantástica relación por internet, así que la noche prometía.
Los citamos en un restaurante y allí estaban. Entramos con ese aire, entre tímido y curioso, ante la velada que nos esperaba. Para romper el hielo lo mejor fue pedir unas caipirinhas y así la conversación fue más fluida y amena. Para cuando llegaron los postres ya éramos íntimos y el camarero, cuando se acercaba, entretenía sus movimientos intentando oir nuestra conversación que cada vez se tornaba más picante. Para la última caipirinha se unió otra pareja que físicamente me atrajo bastante. Decidimos poner rumbo a la casa de la que tanto habíamos oído hablar.
El punto de encuentro era una gasolinera para posteriormente trasladarnos en minibus al sitio, la situación sumaba bastante morbo al efecto de las copas que ya llevábamos encima. Llegamos, y una pareja muy 'salá' se encargó de enseñarnos el sitio; las habitaciones, sala de baile, cuarto oscuro, zona de agua con jacuzzi y piscina y camas exteriores. El calorcito invitaba a visitar la barra que había junto a la piscina y así fue. Nos preparamos unas copas y me acerqué a conocer algo mejor a Jose y Mari. En seguida se unió Lolo, mi chico, y nos propuso darnos un baño en la piscina. Ummm... muy buena idea!!!! me pegué a Jose, me atraía su físico vestido y cuando nos quedamos desnudos, aún más. Así se lo hice saber, detecté una aceptación de mi nueva pareja y seguimos tomando la copa en el agua. Me paré un momento a observar a Lolo y ví que entraba a saco, empezó a repasar las caderas de Mari, mientras Ana y Miguel (la pareja con la que habíamos cenado) se unían a la fiestecita. Mari se sumergió en el agua y empezó a lamer el miembro a mi chico, Lolo cambió el gesto de pícaro a placer. Para facilitarle las cosas, se sentó en el borde de la piscina y la imagen se hizo cierta, Mari introducía el pene en su boquita y Ana empezó a jugar con ellos, cogía las tetas de Mari desde la espalda y se las masajeaba, bajaba por su vientre e ¡¡¡¡imaginación al poder!!!!!! porque Mari seguía metida en el agua!!!!, Ana llegaba con sus dedos a la vagina húmeda de Mari donde se entretenía para deleite de ambas... Sus caras lo decían todo mientras Lolo con una visión privilegiada se estremecía de placer.
Jose seguía con su copa observando la escena pero yo necesitaba acción, estaba a mil y busqué mi sitio en el trio. Me acerqué a Lolo por su espalda y le pasé mis dedos a lo largo de la columna haciéndole saber que estaba cerca, lo tumbé y le posé mi chochito en su boca mientras con mi lengua le recorrí el cuerpo hasta encontrarme con Mari...ummmmm rozamos nuestras lenguas y seguimos haciéndole un buen trabajito a mi chico, bufff!!!! el mejor 69 que había practicado hasta ahora. Pero necesitaba más, estaba excitadísima quería que me penetraran, bajé mi vagina y me introduje el miembro erecto de Lolo... empecé a cabalgar encima dándole la espalda y poniendo a disposición de Mari mi clítoris. Ella supo leer mi pensamiento y rápidamente me buscó con su lengua. Las embestidas se hacían cada vez más fuertes adivinando que Lolo pronto llegaría al éxtasis, sentía como mis piernas se aflojaban y llegó una explosión de placer...ummmm... Lolo se relajó. Esto prometía y estaba dispuesta a disfrutarlo.
Jose seguía con la copa como mero observador y me apetecía sentirlo en acción. Mari, aún con ganas de marcha, se unió a nosotros sabiendo lo que nos esperaba, su marido todavía tenía su miembro cargadito, al punto de ebullición. Empezamos a bailar las dos, en el agua, delante de él, rozando nuestros senos, vientres, caderas, traseros, él empezó a masturbarse con la escena, nos acercamos y el baile se hizo de tres, me sumergí en el agua, rocé mis pechos con su pene y me lo metí en la boca, era la primera vez que lo hacía debajo de agua y la sensación era muy placentera, miré a mi alrededor y observé las escenas que tenían lugar en la piscina y que hasta ahora no había visto; penetraciones vaginales, anales, orgías, parejas.... todo un placerrrrrr!!!!!!!!!!!!!!!!!! salí a coger aire e inmediatamente se sumergió Mari, entonces dí a lamer mis tetas a Jose, con su lengua repasó mis pezones, me sentó en el borde de la piscina y me abrió las piernas bruscamente buscando una cuevecita donde meter su lengua... ohhhhhhhh ....fantástico... desde arriba volví a divisar las diferentes escenas que tenían lugar a mi alrededor y que sumida en mi excitación no había disfrutado. Mari seguía manteniendo su polla dura debajo del agua, mientras su marido me hacía estallar de placer por segunda vez esa noche... Jose sentía mi orgasmo y saltó al borde de la piscina dejando a Mari con la miel en los labios, buscó un preservativo. Yo seguía tumbada, me tocaba el clítoris que temblaba de placer y sentí como Jose cogió mis piernas para acceder más profundo en mi vagina, empujaba y empujaba con ganas, con ganas contenidas. Me puso a cuatro patas buscando que llegara más profundo. Arremetía con fuerza y poco a poco aceleró sus movimientos, con unas palmaditas en el culo anunció el éxtasis y yo me dejé llevar junto con Jose al tercer orgasmo de la noche...ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, mis piernas temblaban al punto de no sostenerme de rodillas. Jose se tumbó a mi lado con la respiración agitada aún del esfuerzo...
La noche cumplió con lo prometido, ahí no acabó todo, después de un paréntesis, Lolo y yo hicimos disfrutar a Mari en las camas de alrededor... pero eso os lo contaré otro día.
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